Opinión: El hundimiento de Lastminute por el Coronavirus. ¡Huye!

Como buen previsor y en busca de los mejores precios, en enero del 2020 compré unos billetes mediante Lastminute para realizar un pequeño trozo del Camino de Santiago, desde la misma capital a Finisterre. Para ello adquirí un par de billetes para ir de Barcelona a Santiago y viceversa.


Quien nos iba a decir la que nos iba a caer con el Coronavirus. Para entonces, inocentes, reservamos pensando que era algo que no iba a superar las fronteras asiáticas… Llegó abril, y como era de esperar, nos anularon los vuelos y empezó toda una lucha de llamadas, emails y reclamaciones en consumo para recuperar nuestro dinero tal y como marca la ley.

Puedo entender retrasos en los reembolsos, incluso la saturación que se generó en su inexistente atención al cliente. Lo que no puedo justificar es la desidia de algunos de sus trabadores, las burlas hacia mi persona, la falta de empatía, la ausencia de criterios y de organización.

Gestiones opacas y de dudosa legalidad

Llegaron a eliminar sus números de atención al cliente gratuitos, dejando exclusivamente números de pago, para sacarse unos cuantos euros de la tragedia. Otra forma de llevarse un extra ilícito fue que al aceptar la devolución, reducían sí o sí el importe del reembolso a sus clientes por una nueva tasa inventada tras la pandemia, los “gastos de gestión”, algo completamente ilegal y que no debéis permitir si así os lo indican durante el proceso. Unos mercenarios tras una pantalla que no fueron capaces de indicarme en qué estado estaba mi reembolso durante todo un año.

Para más inri, tras indicar en una llamada que les estaba grabando para emprender acciones si no gestionaban la devolución, bloquearon mi número de teléfono y no les pude llamar durante meses. Incluso se permitían contestar las reclamaciones en consumo con mensajes tipo, con total impunidad. Nadie les tocaba ni un pelo.


¿Qué indica el decreto ley?
La ley es clara, 14 días para el reembolso. Lastminute, unos 400 días.

Finalmente, tras un año y tres meses, conseguí cobrar el importe íntegro de los vuelos. No quiero saber cuánto tiempo he invertido en llamadas, viajes al departamento de Atención al Consumidor y emails enviados… Como no, no puedo recomendar en absoluto sus servicios. Repito, y no por lo que han tardado, si no por las formas y triquiñuelas para sacarle los cuartos a sus clientes mientras les dejan desamparados sin ningún tipo de respuesta humana o resolutiva.

Si estás pensando en comprar un vuelo o reserva un hotel usando una plataforma intermediaria, piénsatelo dos veces. Os recomiendo que vayáis a las webs de las aerolíneas oficiales para realizar el pago del billete, así te ahorrarás algún que otro quebradero de cabeza en el caso que os tengan que reembolsar por alguna incidencia en el vuelo.

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