Cabanes als arbres: durmiendo en medio del bosque

Este pasado verano viví con mi pareja una de las experiencias más hermosas que recuerdo. Estuvimos pernoctando durante dos noches en una cabaña suspendida de un gran abeto a siete metros de altura. Un lugar bucólico y peculiar que no dejará indiferente a nadie.


Nuestra llegada

“Cabanes als arbres” se encuentra en Sant Hilari de Sacalm, Girona. Al llegar a la masía, os facilitarán un mapa para que puedas encontrar tu cabaña caminando a través de su frondoso bosque. Por ejemplo, nosotros tuvimos que cruzar un pequeño puente colgante hasta llegar a nuestra cabaña. 

Cada una de ellas es diferente, así que es importante que miréis sus características para escoger la que mejor se adapte a vuestros gustos. Hay algunas con vistas al Montseny, con mayor o menor capacidad, otras que tienen acceso en coche y cada una de ellas está colgada a diferente altura. También tened en cuenta que hay cabañas con una mayor privacidad, lejos de cualquier carretera y de otras cabañas, para los que quieren una desconexión total. Eso sí, ninguna de ellas guarda grandes diferencias, aunque si sois un poco quisquillosos como yo, mejor mirarlo detenidamente en la web.

¿Qué os encontraréis en la cabaña?

Una vez lleguéis a vuestro destino, seguro que os sorprenderá entrar a vuestro nuevo hogar a través de una trampilla. Cuando estábamos dentro, por momentos, se nos olvidaba la situación tan compleja en la que está situada, ya que dispondréis de casi todas las comodidades básicas. 


Además, está decorada con mucho amor, es muy acogedora. Tendréis una cómoda cama, un sofá donde leer vuestro libro favorito o una mesa para poder jugar partidas interminables a las cartas. Para rematar, dispone de un generoso balcón donde relajaros en unas tumbonas viendo las estrellas y escuchando todo tipo de animales del bosque. Es si, ¡cógete una buena manta!

Hay otros aspectos que sí que os harán recordar que estáis colgando de un árbol en medio del bosque. Seguramente careceréis de cobertura y datos de internet, ¡genial si vuestro plan es olvidaros del resto del mundo! Tampoco hay electricidad, por lo tanto, deberéis encender unas lámparas cuando el sol se esconda. Dispondréis de jarras llenas de agua para asearos y el lavabo es seco. ¿Qué quiero decir? Pues básicamente haréis vuestras necesidades en un váter que parece completamente normal, pero dentro hay una bolsa en la cual podréis ir volcando serrín para evitar olores. Si a alguien le da apuro, siempre podrá ir a la masía donde encontrará lavabos con todo tipo de servicios, incluyendo las duchas.

También os facilitarán un walkie-talkie, para que os podáis poner en contacto con recepción para cualquier duda o problema, y de un frontal por persona para poder caminar con claridad cuando se haga de noche. Recordad que, al no haber contaminación lumínica, la oscuridad es total.

Hay dos cosas que me vienen a menudo a la cabeza. Una de ellas es el pequeño bamboleo de la cabaña cuando uno de los dos caminaba por ella, es fascinante. También recuerdo despertar a media noche y escuchar algunos animales correteando (o al menos eso parecía) sobre nuestras cabezas por el tejado, mientras el viento hacía mover levemente la cabaña a la par que crujía suavemente la madera, una sinfonía para los amantes de la naturaleza. Os podría narrar más momentos entrañables, pero no quiero haceros demasiados “spoilers”.

¡Hora de comer!

Seguramente una de las cosas más divertidas y curiosas que haréis es recoger el desayuno o cena. Os la dejan bajo la cabaña en una cesta y vosotros, desde la terraza, la subiréis mediante una polea. Cabe destacar la calidad de los alimentos, todo y que el precio de las cenas es algo elevado lo recomiendo, está realmente bueno. Eso sí, la presentación no será la más cuidada ya que como entenderéis, va dentro de termos dadas las circunstancias. También podréis almorzar en la masía un sencillo “eco-picnik” compuesto de un panini, ensalada y fruta.

Actividades

Nosotros realizamos el pack ecológico de sauna + bañera escandinava durante una hora. La verdad, no iba con grandes esperanzas y la experiencia fue muy de mi agrado. Sobre todo, la bañera escandinava, la cual no es más que un cómodo jacuzzi con agua bien calentita. Es donde pasamos la mayor parte del tiempo.

Si vais en invierno o en horas donde el frío aprieta, el contraste de la baja temperatura ambiental con el agua muy agradable. Al acabar, es buen momento para ducharte, ya que este servicio está situado justo al lado de la masía. Si el tiempo acompaña también dispondréis de una piscina donde daros un baño y tomar el sol.

¿Lo recomiendas?

¡Totalmente! Está claro que es una experiencia relativamente cara para la gran mayoría de bolsillos, pero lugares únicos como este lo justifican. Solo hay que ver la larga lista de espera si quieres reservar un fin de semana.

También debéis tener claro a dónde vais. Hay muchas comodidades, pero no es un hotel de cinco estrellas. La gracia es el equilibrio que encontraréis entre los servicios que dispone teniendo en cuenta donde estáis, ¡colgados de un enorme árbol! Es ideal para relajarse, hacer alguna excursión, desconectar del mundo y escucharse a uno mismo.

¿Tienes alguna pregunta? ¡No dudes en enviarme un mensaje o dejar un comentario debajo de este artículo!


Kupari

Soy Jose, aunque podéis llamarme Kupari. En la vida real soy administrativo, pero en Internet me monto mis películas. Llevo gafas para parecer más avispado. Podría resumir mi vida en cuatro apartados: currante sedentario, peregrino cojo, fotógrafo amateur y ex-gamer

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