No conviertas tus deseos en necesidades

Un deseo (de lo más banal) pasó a ser en mí una necesidad imperiosa, la cual me llevó a tomar decisiones equivocadas impulsadas por algo que no existía. Un requisito totalmente dispensable que engrandecí día sí y día también.


¿Sabéis lo peor? Cuando esa necesidad que te has creado se apodera de ti y, de un día para otro, se desmorona de la forma más brutal que te puedas imaginar. Dejándote un vacío inmenso, inexistente, concebido en tu mente, pero que tardarás demasiado en llenar si no te esmeras en admitirlo. No te hundas.

No voy a molestarme ni un segundo en detallar cuál fue mi “exigencia”, es lo de menos. El problema llegó cuando necesité casi un año para asumir completamente la realidad, ser consciente de lo que ciertamente importa, lo necesario y lo deseable. Por mucho que trabajes y llegues a conseguir aceptar lo sucedido, habrás cambiado. Y eso, eso te marca de por vida, ya no serás el de antes. Pero en tus manos estará saber enfrentarte de nuevo a una situación similar y tomar la alternativa correcta.

Últimamente me estoy dando cuenta de lo feliz que soy con las cosas más cotidianas, las que quizás, hace unos años, no prestaba ni la más mínima atención. ¿Quién me iba a decir a mi que caminar 9 horas diarias, con lo puesto y poco más, me haría el tipo más radiante del planeta?

No conviertas tus deseos en necesidades

Odio, inferioridad, desamores, envidia, rencor… ¿te invade una tristeza incontrolable y no sabes el motivo exacto? ¡Abandona ya esos pensamientos! No dejes que nada (ni nadie) te destroce, tienes el poder de tomar el rumbo menos traumático y no dejarte castigar por minucias, por esos deseos que se convierten en necesidades. Seamos francos, un deseo es algo bonito, algo que está ahí, que te ilusiona, te da fuerzas para continuar. Una necesidad te obliga, te machaca, te quema si no obtienes el resultado que en un inicio deseabas. Tampoco intentes olvidarlo, no debes correr un tupido velo ante tus problemas. Forma parte de tu trayectoria, superarlo y convivir con ello será la decisión más acertada.

Te voy a explicar un ejercicio muy sencillo (tomado del libro “El arte de no amargarse la vida”) que puedes hacer al sentirte frustrado, melancólico, etc. Por ejemplo: ¿Estás triste? Sí. Pregúntate el motivo. ¿Es lógico que estés triste por eso? ¿Tiene solución? ¿Estás exagerando lo que ha sucedido? ¿Puedes mejorar para arreglarlo/que no pase de nuevo? Sé auto crítico, trabaja esta técnica, te aseguro que te ayudará a tomar un punto de vista más positivo y, sobre todo, realista.


Yo tampoco voy a ser el mismo que antes, pero si no vives con ilusión cada día, por duro que se presente, es que estás haciendo algo mal. Y sí, acabar con un tópico como “Disfruta que la vida son tres días” es muy fácil, pero totalmente cierto. Ah, y descifra lo antes posible cómo disfrutarla, ¡que ya vamos por el segundo!


Kupari

Soy Jose, aunque podéis llamarme Kupari. En la vida real soy administrativo, pero en Internet me monto mis películas. Llevo gafas para parecer más avispado. Podría resumir mi vida en cuatro apartados: currante sedentario, peregrino cojo, fotógrafo amateur y ex-gamer

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