Camino de Santiago – 30 días durmiendo en 30 estancias

Una de las mayores aventuras es dormir cada día en un lugar distinto. La verdad, no se debe ser muy quisquilloso ni pulcro, o lo puedes llegar a pasar realmente mal.


El Camino del Norte no destaca por tener numerosos albergues públicos, es más, si no eres relativamente rápido, te vas a quedar sin plaza y vas a tener que buscarte la vida para dormir donde sea.

Creo que no os lo estoy vendiendo muy bien, pero tiene su encanto. Voy a intentar arreglarlo (o estropearlo del todo) enseñándoos dónde hemos estado descansando durante todos estos días.

Lo primero que debéis aprender es… a esperar. Sí, en ocasiones el camino es una carrera donde el objetivo es lograr una cama en un albergue público. Teniendo en cuenta que muchos de ellos no abren hasta el mediodía, deberéis tener paciencia y sobrellevarlo junto al resto de peregrinos.

Normalmente vais a dormir con cantidades ingentes de gente a vuestro alrededor, más si vuestra elección es un albergue público. Por lo tanto, los ronquidos y un brisa de olor a humanidad os puede entorpecer el sueño. Tranquilos, al tercer día os da igual todo del cansancio y dormiréis en casi cualquier condición.

Es de carácter obligatorio dormir dentro del saco, algún que otro conocido acabó con picaduras de chinches. Es muy divertido despertarse a media noche y rezar porque tu cabeza esté aún dentro del saco y no restregándose con una almohada en dudoso estado.


Tema aparte es el estado de lavabos… nos hemos duchado en lugares donde el agua chorreaba literalmente por la pared. Ahh, y fría, no vaya a ser.

Cuando lleguéis a vuestro albergue y abran las puertas, lo primero que debéis hacer es daros una ducha y lavar la ropa. Cuanto antes lo hagas más tiempo tendrás para descansar y hacer un poco de turismo si tus piernas te lo permiten.

Hemos dormido en gimnasios, colegios, masías, hostales, hoteles, pisos ¿pirata?, estaciones de tren, casas rurales, campings, monasterios, garajes… y seguro que me dejo algún que otro.

Algunos estaban situados en pleno centro, otros a pocos minutos de la playa, también hemos pasado algunas noches perdidos en la montaña o junto a una carretera nacional en medio de la nada.

Como véis, también hemos estado en sitios geniales. Si en un albergue te encuentras una cama con sábanas y un enchufe individual para cada peregrino… ¡no te vayas! Es el paraíso.

Os encontraréis lugares con unos hospitaleros y anfitriones geniales. Gente que vive con pasión el camino. Que te reciban con un zumo o un gajo de sandía acompañado de una sonrisa de oreja a oreja no tiene precio.

Es de las cosas que guardo mejor recuerdo, personas que nos ayudaron y explicaron detalles del lugar o de la próxima etapa con la misma ilusión que el primer día. ¡Gracias a cada uno de ellos!


Kupari

Soy Jose, aunque podéis llamarme Kupari. En la vida real soy administrativo, pero en Internet me monto mis películas. Llevo gafas para parecer más avispado. Podría resumir mi vida en cuatro apartados: currante sedentario, peregrino cojo, fotógrafo amateur y ex-gamer

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